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domingo, 29 de marzo de 2009

El cazador

He visto morir a las dos personas que más he amado en el mundo: mis padres. Cuando murió mamá, la noticia me dejó con la mente en blanco, sin saber qué hacer mientras mi hermana Carolina gritaba como una loca y mi cuñado sollozaba. Cuando vi el cadáver de mi madre, tendida sobre la camilla, con el rostro apasible con el cual recibió la muerte, todavía no lo podía creer. ¡Mi madre estaba muerta! Lloré. Vi morir a mi padre, consumido por el cáncer. Lo lloré. Lloré por los siguientes meses. Un día mis ojos se secaron. Prometí que nunca más lloraría. Que se destruyera el mundo y a mí que. Empecé a odiar a todo y a todos. Una noche, salí de "cacería". Tenía una pistola con silenciador. Vagué por las calles de La Realidad buscando mi presa. Estaba allí, entre la maleza, mirando con sus grandes ojos la penumbra, ajeno al mundo, a las fieras. Hola, le dije. Gruñó algo inentiligible, quizá en otro idioma. Su olor fétido -suciedad, semen- casi me asfixia. "Ya no sufrirás", le dije. Gruñó algo. Solo cuando vio la pistola entró en pánico. Quizá estuvo en el servicio militar. Buscó con qué defenderse, pero a su alrededor solo tenía ramas delgadas y hojas de palmera. El tiro le entró en medio de la frente. Se desplomó sin un quejido. Por seguridad, le metí un tiro de gracia. La segunda presa si fue algo complicado. Era una vieja amiga que se había dedicado a la vida alegre. La encontré en un parque haciendo tiempo. Quise llevarla a una calle oscura. No quiso. Saqué la pistola y echó a correr como una loca, gritando como loca. Puta que ahoritita aparece el serenazgo y me jodo, pensé. El miedo le había puesto alas en las patas. Disparé y erré. Eso me llenó de furia. Cuando la alcancé, al final de una calle, vacié toda la cacerina en ella. La tercera presa fue sencillo. La recogí en la calle. Estaba en pleno felatio, cuando le solté un tiro en la nuca. Ni siquiera se dio cuenta que se estaba muriendo. Lo mismo pasó con las siguientes presas. Ninguno sufrió. ¿Los lloraron? No lo sé. Tampoco me importa.

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