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jueves, 19 de mayo de 2011

Karaoke mexicano


Qué dirán los de tu casa / cuando me miren tomando, / pensarán que por tu causa / yo me vivo emborrachando, MINERVA ELIZONDO, Y ándale (ranchera en la voz de Linda Ronstadt)

–¡Salud por tu título, flamante licenciado Agustín!

–Y nos quitamos, Chanqui, mi viejita me está preparando un almuerzo para celebrar este histórico día.

–Puta y no invitas.

–Cómo que no. Vamos a mi casa a combear, huevón. Tengo hambre y sueño. Quiero dormir un día entero.

–Te lo mereces, Agustín. Han sido cinco años de sacrificios. Tu pobre cerebro debe estar pidiendo descanso. Ahora chupa, relájate, tírate un polvo (aunque sea con manuela).

–Ahora tengo que buscar chamba.

–¿Ya no vas a seguir donde la señora Janny?

–Ya no, me paga muy poco.

–¿Te paga muy poco o te exprime demasiado las pelotas?

–También eso.

Los amigos rieron con ganas.

–¡Tengo tantas necesidades! Hace tiempo que no me compro un buen par de zapatos, un pantalón decente; pura marca chancho nomás me he estado poniendo estos últimos años.

–Ahora el mercado laboral es tuyo, Agustín, ¡eres profesional! Las puertas de los mejores colegios se te abrirán automáticamente como las piernas de las jermas –Chanca alzó su copa.

–Ojalá, Chanca, ojalá.

–Carajo, ¿por qué eres tan pesimista, Agustín?

–Porque hay gente que ha terminado antes que nosotros y ahora están pateando cilindros; la situación en el magisterio está tan cagada que ya ni hay latas para patear.

–Esa es la vaina; de repente hemos estudiado por las puras huevas.

–Y a ti todavía te falta sacar tu título, amigo.

–Ah. Quién como tú, Agustín, te envidio.

–No envidies que me ha costado un montón, Chanqui. Me he tenido que sacar la mierda durante un mes preparando mi clase magistral; hasta los dedos me duelen de tanto escribir; y nadie me dio la mano…

–Yo estaba chambeando, Agustín, sino con gusto te hubiera ayudado. Tú sabes que tú eres mi mejor amigo, ¿o no?

–Solo cuando te conviene, pendejo.

–Putamadre, Agustín, te he puesto una caja de chelas, qué más quieres.

–También haré lo mismo cuando des tu clase magistral, amigo.

–Voy a necesitar tu asesoramiento, Agustín.

–¿Y cómo es, Chanqui? Nada es gratis en la vida.

–Puta que eres más interesado que Soledad, Agustín.

–No me compares con esa jerma, Chanqui.

–Claro, Soledad es una pobre peluquerita del montón y tú eres un señor licenciado, ¿verdad?

–No es eso, Chanqui. ¿Ya olvidaste que te trató como a un perro sidoso?

–Amar también es sufrir, ¿no?

–A mí nunca me verás llorar por una mujer, Chanqui.

–Ojalá, Agustín, ojalá.

–Te lo juro por mi santa viejita.

–Mejor canta para celebrar tu victoria, Agustín. Esa ranchera de Galy Galeano está bacán.

–Como gustes, socio. Tus deseos son órdenes pa’ mí.

Agustín afina la garganta y empieza a cantar: Con mi mano izquierda / tomé tu retrato (Chanqui saca una foto de Soledad, carita de tramposa, aunque no lo parezca, lo sujeta con la mano izquierda) / y en la otra mano / una copa de tequila (Chanqui sostiene con la derecha su vaso de cerveza) / y brindé contigo (Chanqui grita ¡salud, Soledad!) / sin estar presente, / y brindé contigo / por tu amor ausente. / Metí tu foto dentro de mi copa (Chanqui hace lo mismo con el retrato de su ex) / y muy lentamente (Chanqui empieza a beber despacito) / todo tu maldito recuerdo / me lo fui chupando.

–Órale, Agustín. ¡Viva Jalisco! ¡No te rajes, Guanajuato!

–¿Y la foto de tu amorcito?

–En mi estómago. Me bebí todos los recuerdos de mi peluquerita.

–Huevón, ya te cagaste, ¿no sabes que las fotos están hechas de materiales altamente tóxicos para el organismo humano?

–Y recién me lo dices, mal amigo.

–Ni que fueras una nena para estar cuidándote, cojudo.

Chanqui empieza a quejarse de dolor de estómago.

–Puta, creo que me muero.

–¡Por imbécil! Yo zafo culo, no quiero verme envuelto en líos judiciales que pongan en peligro mi brillante futuro en el magisterio.

–¡Agustín, no me dejes, por favor, ayúdame, no quiero morir! –Chanqui se aferra a las piernas de su amigo.

–¡Suelta, conchatumadre!

–¡Por favor, Agustincito, ayúdame!

Agustín mete su dedo índice en la boca de su amigo.

–…

–Puff, cómo apestas, carajo, parece que hubieras tragado un perro muerto.

–…

–Pobre huevón, no sabes ni chupar.

–He botado hasta las tripas, carajo.

–Me debes la vida, amigo.

–Te pongo un par más, y deuda saldada, ¿ok?

–Así sí nos comprendemos, Chanqui. Te traes fallos con el vuelto.

***

–Por gusto rompiste la foto de Soledad; estaba linda.

–Ha sido lo mejor que he hecho en mi vida, porque cada vez que veía su foto, me acordaba de ella y pensaba qué estará haciendo, con quién estará trampeando esa jugadora, a que hijo de puta le estará abriendo las piernas en algún callejón oscuro.

–Te la hizo bonito esa pendeja, y no parecía con esa carita (de chupapingas).

–Ojalá que encuentre otro huevón como yo.

–Lo dudo, Chanqui, tú eres único en tu especie.

–Ahoritita te meto un botellazo, conchatumadre.

–Las verdades duelen, ¿no, socio?

–…

–Hueverto, otra vez estás llorando por esa tramposa. ¿Por qué sigues derramando lágrimas por alguien que no vale la pena?

–Es que yo todavía la quiero, Agustín.

–¿Qué clase de hombre eres, Chanqui? ¿Cómo chucha vas a estar queriendo a alguien a quien no le importas ni un comino, ah? ¿Estás loco, o qué?

–Ella decía que yo era el amor de su vida, Agustín.

–¡El amor de su vida! ¿Y tú le creíste?

–…

–¿Quién mierda deja botado como un estropajo al amor de su vida y se va a cachar con otro huevón como una perra lunada, ah? ¡Dime!

–…

–Ya no llores, huevón. ¡Olvídala!

–…

–Ya, cholo, calma. Creo que mejor canto para alegrarte un poco.

Agustín hace una gárgara de cerveza para afinar la voz y empieza a cantar: Por tu amor que tanto quiero / y tanto extraño (en el semblante de Chanqui se dibuja la nostalgia), / que me sirvan otra copa / y muchas más (Chanqui pide más vasos al mozo), / que me sirvan de una vez pa’ todo el año (Chanqui llena todos los vasos), / que me pienso seriamente emborrachar. / Si te dicen que me vieron muy borracho, / orgullosamente diles que es por ti (Chanqui saca pecho y exclama ¡salud, Soledad!), / porque yo tendré el valor de no negarlo, / gritaré que por tu amor me estoy matando…

–Sin indirectas, Agustín, por favor. No seas cuchillero.

–Carajo, no interrumpas cuando estoy cantando, ¿no ves que me desconcentras?

–Es que a propósito me estás maleteando, Agustín.

–Chanqui, yo no he compuesto esta canción. Si tienes algún reclamo que hacer, hazlo a José Alfredo Jiménez, no a mí.

–Putamadre, cómo le voy a reclamar a José Alfredo Jiménez si ya murió hace años.

–Entonces no jodas y déjame seguir cantando.

–Es que yo chupo para olvidar a Soledad, y tú me la paras recordando.

–José Luis Perales dice que el vino excita la memoria; o sea que estás haciendo al revés: si quieres olvidar a tu amorcito, ni una gota más de alcohol, amigo mío.

–Ya decía yo por qué entre más huasca estoy, más me acuerdo de esa tramposa.

–Ya lo dijo el gran Neruda: Como una flor a su perfume, / estoy atado a tu recuerdo imperecedero.

–Puta que las chelas a ti te vuelven poeta, Agustín.

–Esos versos son de Neruda, no míos, Chanqui.

–¿Y por qué tú no sufres, Agustín? ¿Acaso nunca quisiste a Julissa?

–Cómo que no la quise, huevón. La quise, pero ya no la quiero; esa es la gran diferencia entre tú y yo. Otra cosa es ser un loco obsesivo y no querer entender que ya todo acabó, que cada quien debe seguir su propio camino, ¿o no, amigo mío?

–Es fácil decirlo, Agustín, pero no puedo arrancar de mi corazón a Soledad.

–Tienes que hacerlo, Chanqui. Tienes que entender que ella nunca más volverá a estar a tu lado.

–Que será feliz con algún huevón de mierda.

–Así es, lamentablemente

–Pero yo nunca la dejaré en paz, Agustín. El día en que me muera, le jalaré las patas desde el más allá por tramposa.

–¿Y crees que así volverá a tu lado?

–…

–No, amigo. Cuando una mujer te decide olvidar, te olvida, así hayas sido el primero en su vida.

–…

–Ya no llores, huevón.

–¡Dos más por ese gusto, Agustín!

–Te traes Halls con el vuelto.

***

–¡Al fin somos profesionales, Agustín!

–Pero a ti todavía te falta sacar tu título, Chanqui, no lo olvides.

–Esa es la cuestión que no me deja dormir tranquilo.

–Todo depende de ti, Chanqui. Aprende de tu maestro: solito hice mi investigación, solito tipié mi trabajo.

–¿Y cuánto gastaste?

–Casi nada, porque junté mis materiales con anticipación y ya no sentí los gastos.

–Alguien me lo tendrá que hacer el mío porque yo soy medio bruto, Agustín.

–Eso se nota a leguas, socio; me alegro que lo reconozcas.

–Putamadre, ahoritita te meto un botellazo por gracioso, Agustín.

–No te enojes por las huevas, Chanqui, estoy bromeando.

–Por si acaso, yo he postulado un par de veces a medicina.

–¿Y por qué no ingresaste, ah?

–Por un puntito…

–…de neuronas.

–Ahora sí ya me llegaste al pincho, huevonazo.

–Bromeo, Chanqui, disculpa.

–Mejor cántate algo para alegrar la noche, Agustín.

Agustín empieza a cantar: Entre copa y copa (Chanqui bebe una y otra vez) / se acaba mi vida, / llorando borracho (Chanqui empieza a sollozar) tu perdido amor. / Qué negros recuerdos me traen tus mentiras (Chanqui se acuerda de todas las veces que le mintió Soledad), / cómo cuestan lágrimas una traición (Chanqui solloza inconteniblemente). / ¡Traigo penas en el alma / que no los mata el licor, / en cambio ellas sí me matan / entre más borracho estoy! (Chanqui trata de ponerse de pie y rueda al suelo). / ¡Quiera Dios que a ti te paguen / con una traición igual (acuérdate que el mundo da vueltas, Soledad, masculla Chanqui) / para que cuando te emborraches / tú sepas lo que es llorar…!

Agustín siente que lo jalan de los pies.

–¿Chanqui?

–…

–Putamadre, ¿qué haces tirado ahí como un calzón sucio?

–…

–Otra vez estás llorando por esa perra como un estúpido.

–Nadie me comprende, ni tú, Agustín.

–El que no quiere comprender eres tú, huevón. ¿Qué mierda quieres que comprendamos? ¿Que te estás muriendo por el amor de una mujer? Si tanto la amas, vaya, búscala, dile no puedo vivir sin ti, Soledad; suplícale, arrástrate como te estás arrastrando ahora.

–Me va a tratar peor que si fuera yo cualquier cosa.

–No te va a tratar, huevón. Ya te trató. Lo que pasa es que tú eres un loco obsesivo que no quiere comprender que ese amor es imposible.

–Mejor voy por un par de chelas.

–Mejor. No quiero sacarte la mierda por imbécil. Te traes fallos con el vuelto.

***

–A ti Julissa sí te jodió bien feo, Agustín.

–Pero yo le pagué con la misma moneda; incluso peor todavía.

–Tú eres una mierda, Agustín. Cualquiera pensaría que eres un buen hombre, pero veo que no es así.

–A mí el que me las hace, tarde o temprano me las paga bien pagado. Yo siempre cobro mis deudas, y con intereses, Chanca.

–Tú eres malo, Agustín.

–¿Y quién te dijo que yo soy bueno, ah?

–Con razón Julissa te choteó.

–Qué mierda. A mí nunca me vas a ver llorando por una jerma. Mujeres hay en el mundo, y hasta por gusto. A mí ninguna mujer me va a enseñar a ser un pobre infeliz.

–Te admiro, Agustín.

–Gracias, Chanqui. Salud por eso.

–Pa’ mí que tú nunca la quisiste, Agustín.

–Cómo que no la he querido, huevón. ¿Quién estuvo a su lado cuando estuvo cagada?

–Tú.

–¿Quién olvidó sus propios dolores para calmar sus dolores?

–Tú.

–¿Quién hubiera dado su vida por ella?

–Tú.

–¿Quién le va a cortar el pescuezo a esa por traidora?

–Tú, el Jason de La Realidad, el hombre que nunca olvida, el matador de putas.

–Dos más por ese gusto, Chanqui.

–¿Te traigo fallos con el vuelto?

–Claro, huevón.

–¿Y por qué no has vuelto a enamorarte, Agustín?

–Porque no he encontrado a una mujer buena, trabajadora, de su casa, así como mi viejita. Después de esa mala experiencia, no voy a fijarme en cualquier cosa, ¿no?

–Ahora caminas con más cuidado por los senderos del amor.

–Claro, amigo. Ya lo dijo este pechito: Porque en cualquier sonrisa de mujer se esconde un puñal, / porque hay caricias que buscan matar, / porque hay labios que mienten / cuando dicen que te quieren, / porque hay corazones heridos llenos de odio / que quieren hacerte pagar culpas de otros.

–Mis respetos, Agustín, eres el Juglar de América.

–Para que veas que no solo tú sufres en el mundo, Chanqui. Cuántos más estarán por allí chupando con los corazones heridos, rotos, destrozados, hechos añicos por culpa de una mala mujer.

–¡Salud por ese gusto, Agustín!

–¡Mozo, un par más!

–Que sean dos pares, Agustín.

–Así se habla, Chanqui. Gracias por esta noche: he chupado y cantado como nunca.

–Yo no he cantado ni una sola vez, Agustín.

–¿Te la sabes Aunque mal paguen ellas?

–¿Esa que cantan Vicente Fernández y Roberto Carlos?

–Esa misma.

–Más o menos.

–Esa la cantamos juntos para cerrar con broche de oro esta noche tan maravillosa.

Agustín empieza a cantar la primera estrofa: Tengo que olvidar su amor (Chanqui piensa Agustín siempre con indirectas), / que me causa un gran dolor (Chanqui se toca el corazón), / su cariño me hace daño, / es mejor no verla más (Chanqui desea ver a Soledad aunque sea una sola vez más en su vida; piensa le voy a decir a Agustín para ir la otra semana a San Mateo), / no la quiero recordar (Soledad, nunca te olvidaré, jura Chanqui), / para qué seguir soñando. Agustín calla y Chanqui toma la posta: También a mí me pasó, / yo por ahí tuve un amor / que jugó con mi cariño, / hasta el alma me partió, / con esta herida me dejó (Chanqui vuelve a tocarse el corazón), / se largó (con ese hijo de puta) sin un motivo. Continúa Agustín: Yo te quiero aconsejar (Chanqui mira atentamente a nuestro héroe), / si lo aceptas como amigo (Chanqui mueve la cabeza en señal de asentimiento), / sigue en frente tu camino (el que lleva a San Mateo), / otro amor puede llegar (Chanqui promete que nadie ocupará el lugar de su ex). Ahora es el turno del mejor amigo y brazo derecho de Agustín: Pues bien, mi querido amigo, / tu consejo está muy bien (Agustín piensa que podría ganarse el pan de cada día como consejero sentimental), / pero mientras qué le digo, / pero mientras cómo le hago / pa’ olvidar a esa (mala y desagradecida) mujer (que un día no muy lejano me las va a pagar todas juntas), termina Chanqui con la voz quebrada por el llanto. Agustín lo consuela. Brindan por las mujeres que amaron sin ser correspondidos. Medio repuestos de sus penas, empiezan a cantar a una sola voz la primera parte del coro: Yo te invito, mi amigo, / que compartas tus penas, / y que toquen mariachis (si son de Puebla mucho mejor) / y cantemos por ellas (esas tramposas). Callan, vuelven a brindar por las mujeres que amaron sin ser amados y a todo pulmón cantan la segunda parte del coro: Yo te invito, mi amigo, / que compartas tus penas, / y que toquen mariachis / aunque mal paguen ellas (ya algún día les pasaremos las facturas incluyendo IGV e impuesto a las traiciones). Emocionados hasta el alma y borrachos hasta las patas, vuelven a repetir una y otra vez el coro hasta quedar casi afónicos.

–Te pasaste, Chanqui. Creo que tu futuro está en la música.

–¿Crees, Agustín?

–Claro que sí. Cantas bacán. Educando un poco tu voz, hasta podrías cantar a dúo con el gran Pedro Infante y las otras leyendas de la música popular mexicana.

–¿En serio, Agustín, no me estás toqueando?

–Claro que no, amigo mío; ¿cuándo te he mentido yo? Hasta ya me estoy imaginando el título de tu primer CD: Chanqui y Pedro Infante cantan a dúo lo mejor de la música popular mexicana acompañados por el Mariachi Vargas de Tecalitlán.

–Una producción de EMI Capitol de México.

–Dirigido y realizado por Agustín.

–Arreglos en Tu recuerdo y yo: Chanqui.

–Solo de trompetas en Cucurrucucú paloma, Ella, La media vuelta y El rey: Agustín.

–Solo de guitarras acústicas en Si me dejas no vale, Quijote, La vida sigue igual y…

–Huevón, esas son canciones de Julio Iglesias. Nosotros estamos grabando rancheras.

–Pero yo quiero cantarlas con mariachis.

–Como quieras, pero yo toco las cuerdas.

–Mejor tócate esta pieza.

–Putamadre, ya empezamos otra vez con huevadas. Así no juega México, socio.

–Es que tú te la quieres dar de pendejo, Agustín: Pedro Infante murió hace un montón de años y tú quieres hacerme cantar con él.

–¿Y cuál es el problema, socio? Ahora, con la moderna tecnología digital, nada es imposible en la música. Por ejemplo, hace un par de años Mijares grabó Tu enamorado con Pedro Infante.

–¿Por qué mejor no componemos nuevas canciones, Agustín?

–¿Y por qué no? Yo por allí tengo algunos poemas de mi autoría que podríamos musicalizar.

–Seríamos los nuevos Emilios Estefan.

–El mundo de la música nos espera con las piernas abiertas, Agustín.

–Que todo lo demás se vaya a la mierda.

–Instalaríamos nuestra base de operaciones en Miami.

–Ajá. Letra y música de todos los temas: Agustín.

–Coros: Britney Spears y Cristina Aguilera.

–Esas huevonas cantan feo. Mejor ponemos a Shakira y a la Nelly Furtado.

–Como quieras, socio. Ingeniero de grabación y mezclas: Chanqui.

–Grabado en Agustín’s Home Studios, Los Ángeles, California.

–Grabaciones adicionales: Chanqui Sound Studios.

–Ingeniero de sonido: Agustín.

–Dirección y arreglos: Chanqui.

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