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miércoles, 6 de enero de 2010

Poemas


1. DEBO ESTAR ENAMORADO
para pensar a cada segundo en ti,
para soñar con estar a tu lado
y hacerte feliz.
Debo estar enamorado
para estar así:
con el corazón en la mano
si no estás junto a mí.
Debo estar enamorado
para ya no sufrir
por amores que han pasado
dejando mi corazón a punto de morir.


2. TIENES UNOS OJOS BONITOS
que me miran con cariño.
ojos grandes, ojos oscuros,
ojos que yo amo,
ojos que sonríen siempre
como un día de setiembre.
Si lloran, me gusta secarlos,
de besos llenarlos.


3. HOY ES UN DÍA DE SOL
porque encontré el amor
en tus manos pequeñas
que como el río se llevan
las penas al mar
de donde nadie las sacará jamás.


4. AMANECIENDO EN TI
entre sábanas blancas
que anuncian la mañana
para ti y para mí
entre cantos de pájaros,
hojas al viento,
gaviotas en el cielo
y relinchos de caballos.


5. CONTIGO SOY FELIZ
porque este amor no es clandestino,
porque tú piensas en mí
y tu corazón no es compartido.
Contigo soy feliz
a pesar de tus momentos de furia
porque luego regresas arrepentida.


6. MI NIÑA YA ES MUJER
ya sabe de caricias sobre su piel,
ya sabe que esa lluvia
que la inunda
está buscando tierra generosa
donde sembrar sus rosas.


7. AMOR IMPOSIBLE
Última flor de mis primaveras,
has llegado a mí
en el ocaso de mi existencia.
Tienes apenas dieciocho abriles,
te miro sonreír
y me pongo triste
porque esa sonrisa está prohibida para mí.
Niña de largos y delicados dedos
que cogen la blanca tiza
y en la pizarra escriben un “te quiero”,
¿cómo saber que por mí también suspiras?
Niña que has despertado a mi corazón de su letargo,
a veces descubro una furtiva mirada tuya posada en mí,
y entonces el nuevo día me encuentra despierto y pensando
que tú también me quieres a mí.
Por nombre te han puesto amor,
por nombre te he puesto Amor Imposible,
porque nunca serás para mí
y de tristeza he de morirme.
Si tú para mí pudieras sonreír,
habría alegrías en este viejo corazón
que solo te pide un poquito de amor.


8. AUSENCIA
La tarde muere con la quietud de un pájaro herido,
en las aceras las hojas secas de las buganvillas
forman alfombras de formas extrañas
igual que las grises nubes del cielo gris.
El sol se ha ocultado. Tiritan las flores de tristeza.
Me pregunto dónde estás. Dónde está tu alma.
Por qué no has vuelto a pasar por nuestra calle.
Una pesada lágrima de piedra
se desliza por esta mejilla lastimada que tú besaste.
No solo tu corazón se detuvo aquel viernes de julio.
En este pecho herido hay un corazón que agoniza.
En esta mente los recuerdos van y vienen
como las incesantes olas del mar.
Recuerdo tu voz de dejos andinos.
Recuerdo tus manos de uñas quebradas
por los quehaceres del hogar.
Berenice dice que estás en el cielo descansando.
¿Desde allí me mirarás?
¿Verás ese pozo de lágrimas que ha cavado mi dolor?
Un día más de vida, me digo cada amanecer.
Un día menos de vida, me digo cada anochecer.
Cuento los días desde que no estás en casa.
Te busco en cada anciana de cabellos plateados.
Te busco en los rincones donde estuviste.
Te busco entre las flores de tu jardín.
Te busco en mis sueños. En mi silencio.
Busco tu voz callada. Tus pasos alejados.
Te busco en esa infancia que compartimos.
Tú también tuviste veinte años.
Tuviste mi edad. Recorriste los caminos
que ahora recorro yo. Derramaste las mismas lágrimas
que ahora se deslizan por mis mejillas
mientras la tarde va muriendo
con la soledad de los desiertos,
con los silencios de los pájaros.


9. EL AMOR ERES TÚ
Vivía en la soledad,
atado al pasado,
desconfiando del amor,
que solo me había dado dolor.
Vivía hastiado
de esos falsos amores
que un día se marcharon
después de prometerme un lecho de flores.
Pero un día de marzo
nuestros caminos se encontraron
y al escuchar las palabras de tus labios
los gorriones en mis oídos otra vez cantaron.
Mi corazón volvió a latir,
y es que al mirarte a ti
tuve razones nuevas para sonreír,
para seguir mi camino, para vivir.
El amor eres tú
porque hoy es azul
el cielo que ayer era gris.
Ahora estás junto a mí.
Hoy sé
que una mirada tuya basta
para olvidar el ayer,
para secar las lágrimas.
Y es que el amor eres tú,
tú que un día estabas lejos de mí,
tú que ya nunca te irás de mí,
tú que me haces, al fin, sonreír.

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