Se acabó abril, el cuarto mes del año. A pesar de la infinidad de problemas, puedo decir que me ha ido bien porque aún conservo mis facultades mentales intactas, y eso es lo más importante. Los problemas ya se solucionarán y vendrán tiempos mejores, hasta entonces, a seguir nomás.
Un 30 de abril de 1986 escribí por primera vez un poema. Era un poema de despedida para Paola, nunca se lo pude entregar, pero ese fue el germen de lo que escribo ahora. Lástima que Paola no sabe que sigo escribiendo por ella.
lunes, 30 de abril de 2012
sábado, 28 de abril de 2012
Marina
Te gustaba caminar descalza por la arena,
cantar como las sirenas
mientras yo te acompañaba con la guitarra.
Soñabas con tener alas
y surcar los cielos como las gaviotas,
ser un barquito de papel y navegar sobre las olas.
Te gustaba escribir nuestros nombres
dentro de un inmenso corazón,
hacer el amor todas las noches,
despertar en la orilla del mar
para recibir los primeros rayos del sol,
de vez en cuando una lágrima derramar,
una lágrima de alegría, de amor.
Te gustaba que el viento jugara con tus cabellos,
tus cabellos tan suaves, tus cabellos color trigo,
darme un beso, muchos besos
casi siempre sin ningún motivo.
Soñabas con que tu vientre creciera,
querías una recua de hijos
para que construyeran un gran castillo de arena,
para batirse en duelo
con los piratas que la atacaran,
para matar filibusteros
y cazar ballenas,
llenarte de nietos
para que te dijeran abuela,
cuéntanos un cuento.
Tus sueños se hicieron míos
pero un día desperté solo y herido,
te habían crecido alas y volaste lejos
al lugar donde habitan los sueños.
La muerte se confiesa
libro de cuentos de Eduardo González Viaña que también releo de vez en cuando. Las buenas obras están hechas para leerse una y otra vez, y nunca te cansan, no como esas obras de algunos "sabios" que dan sueño y apenas lees un par de hojas y las tiras al tacho. Me gustan sobre todo los primeros cuentos, de apenas un par de páginas pero extensas en significados, complejas en su brevedad como "Muerte de Dimas", "El pacto" y "Toro".
La fiesta del Chivo
Novela de Mario Vargas Llosa. Después de doce años, releo esta extensa obra de nuestro Premio Nobel y he vuelto a sentir el mismo estremecimiento que sentí al leerla por primera vez. Es un descenso a los infiernos, al horror. La República Dominicana está en manos de Rafael Trujillo Molina, el Jefe, el Benefactor, el Salvador de la Patria y otros calificativos más con que este hombre, que se cree enviado de Dios, es conocido. Mismo Fujimori. Pero el Salvador es un hombre como cualquier otro, hasta le falla la pichula cuando quiere tirarse a Urania Cabral, la hija de uno de sus lameculos favorito caído en desgracia. El final del Jefe es el mismo de la de muchos dictadores, Gaddafi el último: muere cosido a balazos por unos hombres que sí tienen los huevos puestos en su lugar.
jueves, 26 de abril de 2012
El mal
Salgo de una, y caigo en otra. Quizá es la edad y el cuerpo empieza a pasarme las facturas de los excesos cometidos en la juventud. Ahora me ha aparecido un bultito en la cabeza, así que el otro jueves tengo cita en neurocirugía. Desde hace cuatro, o cinco meses me vengo paseando en el Seguro sin saber a ciencia cierta cuál es el mal que me aqueja. Quizá la muerte ya me quiere dar su zarpazo. Lo único bueno del Seguro es que le digo a las que sacan las citas para que me den los días jueves, que es cuando descanso, y acceden. Lo demás es esperar, esperar hasta que te mueras...
Diez años
El 17 de abril, si la memoria no me falla, cumplí diez años como profesor nombrado. Después de una odisea como contratado, al contratado en esa época lo trataban como a un perro, al fin logré el ansiado nombramiento, para lo cual tuve que irme hasta Villa María del Triunfo, una trayectoria diaria de cuatro horas. Estando en Vallecito perdí a mi madre y el último año me mudé a vivir allá porque era difícil cambiarme de colegio con los pocos años de servicio que tenía. Nunca olvidaré el frío polar que hacía en ese sitio, ni tampoco a amigos como Abel, Wilber y un par más. Después de tres intentos y estar cinco años en la Ugel 01, al fin me pude venir a un colegio cercano a mi lugar de residencia. Llegué al Inei 46 donde también estuve cinco años. Ese colegio era un infierno, parecía un penal, la sucursal de Lurigancho. Hasta que al fin me cambié de cole y ahora estoy en Chosica, feliz de la vida, sintiendo de nuevo esas ganas de enseñar y de aprender de l@s alumn@s que había perdido en el Inei.
He tratado de aprovechar la tranquilidad que te da el ser nombrado -ya no tienes que dar exámenes cada año y aguantar las pendejadas de algunos huevones que se creen dueños del colegio, ejemplo Benites, la Vargas y otros huevones más que he conocido en todos los colegios por los que he pasado- para hacer las cosas que me gustan como pintar, dibujar, tocar la guitarra, escribir, dormir. Donde me ha ido mejor ha sido en la escritura, he ganado un puñado de concursos -entre ellos cinco veces el Premio Horacio (dos veces el primer lugar, un segundo lugar y dos menciones de honor) el máximo galardón del magisterio peruano, cosa que no han logrado, ni intentado, muchos huevones con más años de servicio que yo.
Yo siempre he pensado que es bueno cambiar de aires para no caer en la tentación de creerte el papá del colegio, y no me he equivocado.
He tratado de aprovechar la tranquilidad que te da el ser nombrado -ya no tienes que dar exámenes cada año y aguantar las pendejadas de algunos huevones que se creen dueños del colegio, ejemplo Benites, la Vargas y otros huevones más que he conocido en todos los colegios por los que he pasado- para hacer las cosas que me gustan como pintar, dibujar, tocar la guitarra, escribir, dormir. Donde me ha ido mejor ha sido en la escritura, he ganado un puñado de concursos -entre ellos cinco veces el Premio Horacio (dos veces el primer lugar, un segundo lugar y dos menciones de honor) el máximo galardón del magisterio peruano, cosa que no han logrado, ni intentado, muchos huevones con más años de servicio que yo.
Yo siempre he pensado que es bueno cambiar de aires para no caer en la tentación de creerte el papá del colegio, y no me he equivocado.
La increíble y triste historia de la cándida Eréndira...
y de su abuela desalmada, de García Márquez. Este libro me lo robé hace años mientras cachueleaba para mantenerme en la universidad. Antes tenía prejuicios de leer al Premio Nobel 1982 porque en la universidad, o eras garciamarquizta, vargasllosiano o borgiano y eso me llegaba, incluso leí "Cien años de soledad" al vuelo, pero nunca es tarde para rectificarse y leer a un clásico vivo, a un maestro de las letras del cual se puede aprender bastante ahora que abundan los escritores y se publica en abundancia, casi siempre basura que lo único que han hecho es prostituir la escritura. Nada como leer a los maestros por cuestiones de higiene mental, para no caer en la tentación del facilismo. El cuento que más me gusta de este conjunto es el titulado "Muerte constante más allá del amor". Este es un libro al cual volveré uno de estos días.
Pálido cielo
libro de relatos de Alonso Cueto, uno de los mejores escritores peruanos después de Vargas Llosa, Bryce y Ribeyro. Libro que he leído durante los veinticinco minutos que dura el trayecto a mi nuevo trabajo, o durante las horas libres que tengo durante los lunes y martes. Cuentos escritos con un lenguaje sencillo, preciso, donde nada sobra ni nada falta. El relato más extenso es el que le da título al libro, y cuyo tema principal es la época de violencia política que vivió el Perú entre 1980 y 1992. Ah, este libro lo leí y releí durante mi último viaje a Ayacucho, y me sigue gustando.
domingo, 15 de abril de 2012
¿Quién mató a Palomino Molero?

de Mario Vargas Llosa, nuestro Premio Nobel. Más que policial, esta novela es de humor, creo yo, por la obsesión de teniente Silva hacia doña Adriana, una gorda que lo tiene loco y a quien espía bañándose en una playita de Talara. La otra obsesión es la que Lituma siente por Palomino Molero, a quien han matado salvajemente -capándolo, ensartándole un palo por el culo, quemándolo con cigarrillos-. El criminal no es otro que el enamorado burlado de Alicia Mindreau, hija del coronel del mismo apellido, jefe de la base de avioneros de Talara, una chilla que mira de arriba abajo a los demás, igual que su papito, quien también está obsesionado por su hija y termina matándola y matándose.
Esta novelita de Vargas Llosa la leí hace unos años y la he vuelto a leer con la misma emoción de la primera vez y me he reído como la primera vez. Sin duda que la volveré a leer porque leer a Vargas Llosa es aprender. En lugar de estar escuchando tanto blabla insípido e inutil de los coloquios literarios que, por cierto, detesto, prefiero leer una buena novela de nuestro Nobel donde aprendo más.
Esta novela es de 1986, pero aún mantiene una frescura como si recién la acabaran de publicar, no como otras novelas que salen a la luz y un año después nadie las recuerda.
sábado, 7 de abril de 2012
La agonía de Juan de Dios
Es la historia de mi padre. Yo siempre le decía a mi papá que escribiera su historia, que pusiera por escrito su vida, pero nunca se animó a hacerlo. En su lecho de enfermo, mandó pedir con mi hermana que le llevara hojas y lapicero. Pensé que quizá al fin se había animado a escribir su vida, pero ya era tarde. Dos años después de su muerte, me decidí a escribir su vida. Utilicé como material todas las cosas que él me contaba, así que nada de lo que está en esta novela es invento, como soy malo para los nombres y las fechas, decidí obviarlas para no traicionar el recuerdo de mi padre. No sé si a él le hubiera gustado este libro, pero siempre decía a sus amistades que su hijo era escritor, así es que espero que le guste de todas maneras.
Con esta novela obtuve el Premio Horacio 2011. Con el dinero le mandé hacer un nicho como a él le hubiera gustado. Ojalá que, esté donde esté (todavía tengo la esperanza que hay algo más allá de la muerte), disfrute de esta novela que lo hemos escrito los dos, él contándomelo y yo poniéndolo en el papel.
La agonía de Juan de Dios
117 pp
Edición de la Derrama Magisterial
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