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martes, 29 de diciembre de 2009

2009: mi peor año

Desde la ventana del hospital vimos iluminarse el cielo en múltiples colores por las bombardas que anunciaban la llegada del 2009. ¡Feliz año, hijo!, me dijo papá desde su lecho de enfermo. De igual manera, papá, le dije, estrechando su cuerpo, todo hueso y pellejo, entre mis brazos. Llamaron de la casa y puse mi celular en su oído sano para que escuchara los saludos de sus hijas y nietos. ¿Dónde estaremos cuando llegue el 2010?, me pregunté mientras oscuros pensamientos cruzaban mi cerebro. Un par de horas antes, un médico me había dicho que papá tenía un cáncer irreversible, solo queda esperar el final. Pero todavía tenía fe: papá le había pedido a su Dios cuarenta años más de vida para llevar su palabra al mundo entero. Deseé que su Dios existiera, que lo escuchara. Papá regresó a casa la primera semana de febrero. Tenía una sonda para que evacuara la bilis, su vesícula estaba dañada. Se pasaba los días en cama, durmiendo, o aburriéndose por el fortísimo calor del verano. La primera semana de marzo lo internamos de emergencia: la sonda se le había movido. Papá estaba harto del hospital, de las enfermeras, de la comida, de que no lo dejaran ir al baño a darse una ducha, de que no lo dejaran que se lavara los dientes. Dejó de comer. El ocho cumplió ochenta y dos años. Ahora ya puedo morir, me dijo, he vivido bastante, no le temo a la muerte. Se terminaron mis vacaciones y se me hizo difícil visitarlo. El dieciocho mi hermana me llamó para decirme que papá quería verme, que le llevara hoja y papel. Al día siguiente estuve temprano en el hospital. Después de hacer unos garabatos, papá se hundió en un sopor del cual ya no despertó. A las ocho y diez de la noche su corazón dejó de latir. Habían pasado 1338 días desde que mamá había muerto. Pensé ahora los dos están en las estrellas, juntos para toda la eternidad. Otra vez el llanto, las visitas al cementerio, llevar luto durante un año, recordar, añorar cuando el dolor no existía, desear que el año terminara de una vez.

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