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sábado, 8 de noviembre de 2014

Entrevista

Pregunta: ¿Por qué ese afán de escribir sobre la guerra? Lo digo porque tienes varias novelas, entre publicadas e inéditas, sobre el tema. También cuentos.
Respuesta: Porque es un hecho que marcó profundamente mi vida. Las secuelas de esa guerra las sigo padeciendo hasta ahora y es probable que las padezca hasta el mismo día de mi muerte.

Pregunta: ¿Cuándo empezaste a escribir?
Respuesta: A los dieciséis o diecisiete años.

Pregunta: En el Puericultorio de Ayacucho.
Respuesta: Efectivamente.

Pregunta: Donde fuiste internado después de la muerte de tus padres.
Respuesta: Así es.

Pregunta: ¿Fue dura tu niñez en el Puericultorio?
Respuesta: Más o menos. Imagínate estar en un lugar donde todos éramos huérfanos, donde todos habíamos vivido la experiencia de ver morir a nuestros padres, a nuestros familiares de forma violenta.

Pregunta: Hasta allí no habías pisado la escuela.
Respuesta: Mmm. Yo nací en el campo, en un lugar de geografía agreste, lejos de la ciudad. La escuela más cercana estaba a medio día de camino. ¿Para qué me iban a mandar a estudiar mis padres si leer y escribir me iban a servir de poco para sembrar, cosechar, hacer leña, pastear las cabras?

Pregunta: Allí llega Sendero para preparar la guerra.
Respuesta: Sí.

Pregunta: ¿Tú también participaste en esos preparativos?
Respuesta: Todos los que vivíamos en ese lugar lo hicimos. Los senderistas nos decían que iban a luchar para terminar con la injusticia en la cual vivíamos y todos teníamos que participar porque si nosotros no luchábamos por nuestros derechos, nadie más lo iba a hacer.

Pregunta: Retratas ese entrenamiento en “Viaje al corazón de la guerra”.
Respuesta: Sí.

Pregunta: ¿Es una novela testimonial?
Respuesta: Sí. Como todo lo que he escrito sobre la guerra.

Pregunta: ¿Cuánto de ficción hay en esa novela?
Respuesta: Un poquito, como para que funcione la novela.

Pregunta: Volvamos a la guerra. Esta empieza el 17 de mayo de 1980.
Respuesta: Exactamente. Aunque las primeras acciones no fueron violentas.

Pregunta: ¿La violencia empieza con la intervención de las Fuerzas Armadas?
Respuesta: Antes. La guerra empieza a ser utilizada con fines personales. Muchas personas la utilizaron para apropiarse de los terrenos de las personas que no estaban en Sendero, para despojarlos de sus animales, para vengar viejas rencillas.

Pregunta: ¿Es así como ejecutan a tu padre?
Respuesta: A mi padre lo acusan de traidor. Cuando la guerra se intensifica, los senderistas empiezan a reclutar a los chiquillos para que luchemos contra los militares. Para que no hicieron eso con mis hermanos, mi padre los llevó a Lima. Entonces lo acusan de traidor y lo ejecutan.

Pregunta: ¿Delante de ustedes?
Respuesta: Sí. Incluso nos obligaron a que lo enterremos en ese momento.

Pregunta: Después el Ejército ejecutó a tu madre.
Respuesta: Mmm. Los militares llegaron un tiempo después a mi pueblo y detuvieron a muchas personas, entre ellos mi madre y varios familiares, incluyendo a los niños. Nos llevaron al cuartel de Acobamba y allí ejecutaron a los adultos.

Pregunta: ¿Es cierto que los quemaron vivos delante de ustedes?
Respuesta: Sí. Nos dijeron que así morirían todas las personas que colaboraran con los terrucos.

Pregunta: Debe haber sido una experiencia terrible.
Respuesta: Sí. Hay noches que esos hechos vuelven como si las estuviera viviendo en ese instante.

Pregunta: Después de la muerte de tus padres te entregan al Puericultorio de Ayacucho. ¿Hasta qué edad estuviste allí?
Respuesta: Hasta que cumplí los dieciocho años y fui reclutado por el Ejército para cumplir con mi servicio militar obligatorio.

Pregunta: ¿Mataste?
Respuesta: Estábamos en guerra, había que matar o morir.

Pregunta: ¿Qué se siente matar?
Respuesta: Casi nada, porque lo hacíamos en nombre de la patria. Había que matar a los terrucos que, incluso, eran más violentos que nosotros. Recuerda que ellos degollaban, apedreaban, mataban con machetes, hachas.

Pregunta: ¿No se pensaba en las víctimas inocentes?
Respuesta: Sendero tampoco lo pensaba.

Pregunta: Sales del Ejército y te adoptan los Gastelú Palomino y dejas de ser Aurelio Mamani Quispe.
Respuesta: Así es. Ellos eran compadres espirituales de mis padres y, al saber que yo estaba vivo, decidieron darme un hogar ya que toda mi familia había sido exterminada.

Pregunta: ¿Fuiste feliz con ellos?
Respuesta: Sí, porque me terminaron de educar y me mandaron a la universidad.

Pregunta: ¿No has hecho nada por recuperar tu antigua identidad?
Respuesta: No. Me imagino que debe ser un trámite engorroso. A estas alturas de mi vida ya para qué.

Pregunta: Ingresas a La Cantuta y empiezas a difundir tus escritos.
Respuesta: Sí. Empiezo a escribir sobre las cosas que había vivido en Ayacucho.

Pregunta: Y los aparatos de inteligencia te echan el ojo.
Respuesta: Así es.

Pregunta: Un día eres detenido y un tribunal militar sin rostro te condena a cadena perpetua.
Respuesta: Así es. Los hechos los cuento en la novela “Cadena perpetua”. No les importó que yo hubiera hecho el servicio militar, igual me consideraron senderista.

Pregunta: Un año después la Comisión Ad Doc de Indultos presidida por el padre Hubert Lanssiers recomienda que se te indulte.
Respuesta: Era inocente. Mi único pecado fue escribir sobre Ayacucho.

Pregunta: Y ser cholo.
Respuesta: Sí, la cara no me ayudaba (risas).

Pregunta: ¿Cómo fue ese año en Yanamayo?
Respuesta: Terrible, por el frío y el aislamiento total. Yo creo que si no fuese por la Biblia que me proporcionaron y leí de la primera hasta la última página, me habría vuelto loco.

Pregunta: ¿Les guardas rencor a las personas que te hicieron daño?
Respuesta: Antes. Ahora no. Odiar es por gusto, pierdes tu tiempo en personas que no valen la pena, que, en muchos casos, solo cumplían su función.

Pregunta: Ahora hablemos de la escritura, de las novelas, los libros. ¿Cuándo empiezas a escribir en “serio”?
Respuesta: Hace diez años. Cuando gano el Premio Horacio en cuento. Yo dije si me han dado el primer lugar, debe ser por algo.

Pregunta: Entonces decides dedicarte a escribir lo más que puedas.
Respuesta: Sí.

Pregunta: ¿Cuántas horas escribes al día?
Respuesta: Unas cuatro o cinco.

Pregunta: ¿Tienes un horario?
Respuesta: Sí. De ocho a once de la mañana y de ocho a diez de la noche.

Pregunta: ¿Todos los días?
Respuesta: Todas las veces que pueda. A veces no se puede porque tengo reuniones con los padres de familia o hay actividades en el colegio.

Pregunta: Me imagino que muchas personas no entienden este horario que tienes.
Respuesta: Algunos piensan que son horas en las que me estoy rascando la panza.

Pregunta: Sobre todo las mujeres.
Respuesta: Sí. Esas son las más jodidas (risas).

Pregunta: ¿Es por eso que no te has casado?
Respuesta: También.

Pregunta: ¿No sueñas con formar un hogar, tener tus hijos?
Respuesta: Algún día, cuando encuentre una mujer que me comprenda.

Pregunta: Que no te estás rascando la panza mientras escribes.
Respuesta: Aja.

Pregunta: A pesar de escribir bastante, solo has publicado tres novelas, un libro de cuentos e integras cuatro antologías.
Respuesta: Publicar sin pagar no es fácil y, como a mí no me gusta pagar para publicar, la mayoría de mis novelas están inéditas.

Pregunta: ¿No te desesperas por publicar?
Respuesta: Así es. Aunque casi todo lo que he escrito están publicados en versión digital.

Pregunta: ¿Escribes solo sobre la guerra?
Respuesta: No. También tengo un par de novelas eróticas, una novela juvenil, una novela policial. Escribo sobre todos los temas.

Pregunta: Tú te das a conocer como escritor gracias a los concursos.
Respuesta: Sí. Si no fuera por los concursos, no existiría.

Pregunta: ¿Ganar un concurso es fácil?
Respuesta: No. He perdido más veces de las que he ganado.

Pregunta: ¿Todos los concursos cumplen lo que prometen?
Respuesta: No. Algunas te hacen el avión.

Pregunta: ¿Por ejemplo?
Respuesta: Todavía me deben el premio del concurso de novela política de la editorial Pasacalle, los de los Juegos Florales de Huancayo tampoco cumplieron con publicar mi novela, lo mismo ha hecho la editorial Educart.

Pregunta: ¿Qué estás escribiendo ahora?
Respuesta: Una novela policial.

Pregunta: ¿Cuánto tardas en escribir una novela?
Respuesta: Depende, unos dos años pero, mientras no la publique, las sigo corrigiendo.

Pregunta: ¿Sueñas con vivir algún día de escribir?
Respuesta: Sería lo ideal, ¿no? Vivir cerca del mar y dedicarte solo a lo que te gusta hacer.
Pregunta: ¿Qué tal ser profesor?
Respuesta: Es un oficio que cada día detesto más. En los colegios te embruteces.

Pregunta: ¿Detestas a los niños?
Respuesta: Están en la lista de las cosas que detesto.

Pregunta: ¿Qué detestas?

Respuesta: Los perros, los gatos, los niños.

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