viernes, 23 de enero de 2015
2015
Empieza un nuevo año. Y ya se va terminando el primer mes. Nuevo planes, nuevos proyectos. Mientras tenga imaginación, seguiré adelante.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
No he vuelto a soñar
No he vuelto a soñar
con una casita en la
montaña
como lo hacía cuando
te amaba
y no pensaba que te
fueras a marchar.
Nos pasábamos las
noches en vela
mirando el cielo,
contando las
estrellas,
dándonos besos.
También nos íbamos a
la playa
a contemplar el mar;
así nos sorprendía la
mañana
y ahora solo me queda
la soledad.
No he vuelto a soñar
con los hijos que
tendríamos;
duele pensar
que solo fue un sueño
mío.
Inventaba canciones
para ti,
escribíamos poemas,
traté de hacerte
feliz,
hice todo lo posible
para que sonrieras,
pero no fue
suficiente
y un día te marchaste
con un adiós para
siempre,
tan solo me dejaste.
Y no he vuelto a
soñar
con una casita en la
montaña,
con los paseos junto
al mar
tú cantando y yo
tocando la guitarra.
sábado, 8 de noviembre de 2014
Entrevista
Pregunta:
¿Por qué ese afán de escribir sobre la guerra? Lo digo porque tienes varias
novelas, entre publicadas e inéditas, sobre el tema. También cuentos.
Respuesta:
Porque es un hecho que marcó profundamente mi vida. Las secuelas de esa guerra
las sigo padeciendo hasta ahora y es probable que las padezca hasta el mismo día
de mi muerte.
Pregunta:
¿Cuándo empezaste a escribir?
Respuesta:
A los dieciséis o diecisiete años.
Pregunta:
En el Puericultorio de Ayacucho.
Respuesta:
Efectivamente.
Pregunta:
Donde fuiste internado después de la muerte de tus padres.
Respuesta: Así
es.
Pregunta:
¿Fue dura tu niñez en el Puericultorio?
Respuesta: Más
o menos. Imagínate estar en un lugar donde todos éramos huérfanos, donde todos habíamos
vivido la experiencia de ver morir a nuestros padres, a nuestros familiares de
forma violenta.
Pregunta:
Hasta allí no habías pisado la escuela.
Respuesta:
Mmm. Yo nací en el campo, en un lugar de geografía agreste, lejos de la ciudad.
La escuela más cercana estaba a medio día de camino. ¿Para qué me iban a mandar
a estudiar mis padres si leer y escribir me iban a servir de poco para sembrar,
cosechar, hacer leña, pastear las cabras?
Pregunta: Allí
llega Sendero para preparar la guerra.
Respuesta: Sí.
Pregunta: ¿Tú
también participaste en esos preparativos?
Respuesta: Todos
los que vivíamos en ese lugar lo hicimos. Los senderistas nos decían que iban a
luchar para terminar con la injusticia en la cual vivíamos y todos teníamos que
participar porque si nosotros no luchábamos por nuestros derechos, nadie más lo
iba a hacer.
Pregunta:
Retratas ese entrenamiento en “Viaje al corazón de la guerra”.
Respuesta: Sí.
Pregunta:
¿Es una novela testimonial?
Respuesta: Sí.
Como todo lo que he escrito sobre la guerra.
Pregunta:
¿Cuánto de ficción hay en esa novela?
Respuesta:
Un poquito, como para que funcione la novela.
Pregunta:
Volvamos a la guerra. Esta empieza el 17 de mayo de 1980.
Respuesta:
Exactamente. Aunque las primeras acciones no fueron violentas.
Pregunta:
¿La violencia empieza con la intervención de las Fuerzas Armadas?
Respuesta:
Antes. La guerra empieza a ser utilizada con fines personales. Muchas personas
la utilizaron para apropiarse de los terrenos de las personas que no estaban en
Sendero, para despojarlos de sus animales, para vengar viejas rencillas.
Pregunta:
¿Es así como ejecutan a tu padre?
Respuesta:
A mi padre lo acusan de traidor. Cuando la guerra se intensifica, los
senderistas empiezan a reclutar a los chiquillos para que luchemos contra los
militares. Para que no hicieron eso con mis hermanos, mi padre los llevó a
Lima. Entonces lo acusan de traidor y lo ejecutan.
Pregunta:
¿Delante de ustedes?
Respuesta: Sí.
Incluso nos obligaron a que lo enterremos en ese momento.
Pregunta: Después
el Ejército ejecutó a tu madre.
Respuesta:
Mmm. Los militares llegaron un tiempo después a mi pueblo y detuvieron a muchas
personas, entre ellos mi madre y varios familiares, incluyendo a los niños. Nos
llevaron al cuartel de Acobamba y allí ejecutaron a los adultos.
Pregunta:
¿Es cierto que los quemaron vivos delante de ustedes?
Respuesta: Sí.
Nos dijeron que así morirían todas las personas que colaboraran con los
terrucos.
Pregunta:
Debe haber sido una experiencia terrible.
Respuesta: Sí.
Hay noches que esos hechos vuelven como si las estuviera viviendo en ese
instante.
Pregunta: Después
de la muerte de tus padres te entregan al Puericultorio de Ayacucho. ¿Hasta qué
edad estuviste allí?
Respuesta:
Hasta que cumplí los dieciocho años y fui reclutado por el Ejército para
cumplir con mi servicio militar obligatorio.
Pregunta:
¿Mataste?
Respuesta: Estábamos
en guerra, había que matar o morir.
Pregunta:
¿Qué se siente matar?
Respuesta:
Casi nada, porque lo hacíamos en nombre de la patria. Había que matar a los
terrucos que, incluso, eran más violentos que nosotros. Recuerda que ellos
degollaban, apedreaban, mataban con machetes, hachas.
Pregunta:
¿No se pensaba en las víctimas inocentes?
Respuesta:
Sendero tampoco lo pensaba.
Pregunta:
Sales del Ejército y te adoptan los Gastelú Palomino y dejas de ser Aurelio
Mamani Quispe.
Respuesta: Así
es. Ellos eran compadres espirituales de mis padres y, al saber que yo estaba
vivo, decidieron darme un hogar ya que toda mi familia había sido exterminada.
Pregunta:
¿Fuiste feliz con ellos?
Respuesta: Sí,
porque me terminaron de educar y me mandaron a la universidad.
Pregunta:
¿No has hecho nada por recuperar tu antigua identidad?
Respuesta:
No. Me imagino que debe ser un trámite engorroso. A estas alturas de mi vida ya
para qué.
Pregunta:
Ingresas a La Cantuta y empiezas a difundir tus escritos.
Respuesta: Sí.
Empiezo a escribir sobre las cosas que había vivido en Ayacucho.
Pregunta: Y
los aparatos de inteligencia te echan el ojo.
Respuesta: Así
es.
Pregunta:
Un día eres detenido y un tribunal militar sin rostro te condena a cadena
perpetua.
Respuesta: Así
es. Los hechos los cuento en la novela “Cadena perpetua”. No les importó que yo
hubiera hecho el servicio militar, igual me consideraron senderista.
Pregunta:
Un año después la Comisión Ad Doc de Indultos presidida por el padre Hubert
Lanssiers recomienda que se te indulte.
Respuesta:
Era inocente. Mi único pecado fue escribir sobre Ayacucho.
Pregunta: Y
ser cholo.
Respuesta: Sí,
la cara no me ayudaba (risas).
Pregunta:
¿Cómo fue ese año en Yanamayo?
Respuesta:
Terrible, por el frío y el aislamiento total. Yo creo que si no fuese por la
Biblia que me proporcionaron y leí de la primera hasta la última página, me habría
vuelto loco.
Pregunta:
¿Les guardas rencor a las personas que te hicieron daño?
Respuesta:
Antes. Ahora no. Odiar es por gusto, pierdes tu tiempo en personas que no valen
la pena, que, en muchos casos, solo cumplían su función.
Pregunta:
Ahora hablemos de la escritura, de las novelas, los libros. ¿Cuándo empiezas a
escribir en “serio”?
Respuesta:
Hace diez años. Cuando gano el Premio Horacio en cuento. Yo dije si me han dado
el primer lugar, debe ser por algo.
Pregunta:
Entonces decides dedicarte a escribir lo más que puedas.
Respuesta: Sí.
Pregunta:
¿Cuántas horas escribes al día?
Respuesta:
Unas cuatro o cinco.
Pregunta:
¿Tienes un horario?
Respuesta: Sí.
De ocho a once de la mañana y de ocho a diez de la noche.
Pregunta:
¿Todos los días?
Respuesta:
Todas las veces que pueda. A veces no se puede porque tengo reuniones con los
padres de familia o hay actividades en el colegio.
Pregunta:
Me imagino que muchas personas no entienden este horario que tienes.
Respuesta:
Algunos piensan que son horas en las que me estoy rascando la panza.
Pregunta:
Sobre todo las mujeres.
Respuesta:
Sí. Esas son las más jodidas (risas).
Pregunta:
¿Es por eso que no te has casado?
Respuesta:
También.
Pregunta:
¿No sueñas con formar un hogar, tener tus hijos?
Respuesta:
Algún día, cuando encuentre una mujer que me comprenda.
Pregunta:
Que no te estás rascando la panza mientras escribes.
Respuesta:
Aja.
Pregunta: A
pesar de escribir bastante, solo has publicado tres novelas, un libro de
cuentos e integras cuatro antologías.
Respuesta:
Publicar sin pagar no es fácil y, como a mí no me gusta pagar para publicar, la
mayoría de mis novelas están inéditas.
Pregunta:
¿No te desesperas por publicar?
Respuesta: Así
es. Aunque casi todo lo que he escrito están publicados en versión digital.
Pregunta:
¿Escribes solo sobre la guerra?
Respuesta:
No. También tengo un par de novelas eróticas, una novela juvenil, una novela
policial. Escribo sobre todos los temas.
Pregunta: Tú
te das a conocer como escritor gracias a los concursos.
Respuesta: Sí.
Si no fuera por los concursos, no existiría.
Pregunta:
¿Ganar un concurso es fácil?
Respuesta:
No. He perdido más veces de las que he ganado.
Pregunta:
¿Todos los concursos cumplen lo que prometen?
Respuesta:
No. Algunas te hacen el avión.
Pregunta:
¿Por ejemplo?
Respuesta: Todavía
me deben el premio del concurso de novela política de la editorial Pasacalle,
los de los Juegos Florales de Huancayo tampoco cumplieron con publicar mi
novela, lo mismo ha hecho la editorial Educart.
Pregunta:
¿Qué estás escribiendo ahora?
Respuesta:
Una novela policial.
Pregunta:
¿Cuánto tardas en escribir una novela?
Respuesta:
Depende, unos dos años pero, mientras no la publique, las sigo corrigiendo.
Pregunta:
¿Sueñas con vivir algún día de escribir?
Respuesta:
Sería lo ideal, ¿no? Vivir cerca del mar y dedicarte solo a lo que te gusta
hacer.
Pregunta:
¿Qué tal ser profesor?
Respuesta:
Es un oficio que cada día detesto más. En los colegios te embruteces.
Pregunta:
¿Detestas a los niños?
Respuesta:
Están en la lista de las cosas que detesto.
Pregunta:
¿Qué detestas?
Respuesta:
Los perros, los gatos, los niños.
martes, 23 de septiembre de 2014
Nuestro amor (con Julieta Ortega)
Nuestro amor es bello
y puro
libre como mariposa al volar
será para siempre, estoy seguro
porque el amor sincero no se puede acabar
Nuestro amor es bonito
entre tus besos sabor canela
escuchando de nuestros corazones sus latidos
cantar al son de la vihuela
y de las guitarras
que evocan recuerdos perennes
al lado de la persona que me ama
y nuestras almas se hacen compañía
y solo te pido que nunca me dejes
ni ignores de mi corazón su flama.
libre como mariposa al volar
será para siempre, estoy seguro
porque el amor sincero no se puede acabar
Nuestro amor es bonito
entre tus besos sabor canela
escuchando de nuestros corazones sus latidos
cantar al son de la vihuela
y de las guitarras
que evocan recuerdos perennes
al lado de la persona que me ama
y nuestras almas se hacen compañía
y solo te pido que nunca me dejes
ni ignores de mi corazón su flama.
domingo, 27 de julio de 2014
A ver si puedo vivir sin ti
A ver si
puedo vivir sin ti,
si puedo
prescindir
de tus
bromas, de tu sonrisa,
de las
noches compartidas,
de los
besitos con tu permiso,
de tus
labios que saben a chocolatito,
de esos
paseos a la montaña,
de tus
manos frías
que se
calientan con mis caricias.
A ver si
puedo vivir sin ti,
si puedo
prescindir
de esas
largas conversaciones
en las
noches
mirando las
estrellas,
buscándote
entre ellas,
calentándonos
en los fogones,
de esos
breves encuentros
durante tus
recreos.
A ver si
puedo vivir sin ti,
si puedo
seguir
sin
nuestros juegos imaginarios,
sin
nuestros encuentros casi a diario,
sin las
comidas que preparabas,
sin tus
ensaladas,
sin los
sueños que tuvimos,
de todo
esto que es bonito.
domingo, 13 de julio de 2014
¡Y goooooooooooooollllllllllllllllll!
A la memoria de Pelusa y Lube.
Nuestra máxima estrella era Pelé, aunque nunca lo
habíamos visto jugar. Admirábamos al Nene Cubillas, al Ciego Oblitas, al Tanque
La Rosa, al Panadero Díaz, a la Trucha Rojas, al gran Chumpi, al Mango
Olaechea, al Cholo Sotil y, por supuesto, al Loco Quiroga. Sobre todo al Loco
Quiroga a pesar de los seis goles que se comió en su país.
Soñábamos con ser futbolistas, con vestir la
casaquilla blanca con esa franja roja que le cruzaba el pecho como un corte
hecho por un cuchillazo. Soñábamos con meter muchos goles y estar en un
mundial, aparecer en esos álbumes de figuritas coleccionables que publicaba la
editorial Navarrete.
Éramos cinco, así que, para armar dos equipos
equilibrados, poníamos al más grandazo –Viejo Miguel- con el más chico –mi
hermano John- en un equipo y el resto –Lube, Pelusa y yo- en el otro. Jugábamos
a los goles –entonces creíamos que el que ganaba era el equipo que metía más
rápido la cantidad de goles pactados-. Jugábamos en una cancha de tierra y, a
veces, sin querer, Pelusa, Lube o Viejo, que jugaban descalzos, se volaban una
uña y era penal. Yo era el que tapaba los penales. Entonces era bueno tapando y
pocas veces lograron meterme un gol.
Nos gustaba el fútbol, admirábamos a la selección
peruana –hoy me llega a la verga-. Cuando eran las eliminatorias, veíamos todos
los partidos. No teníamos televisor, en ese entonces tener uno era un lujo.
Pero había un vecino que lo tenía y pagábamos como si fuera cine para ver los
partidos. El televisor era en blanco y negro, era de 14 pulgadas y funcionaba
con batería de carro. A veces, cuando estábamos con mala suerte, la batería
justo se terminaba en lo mejor del partido. La pantalla se iba achicando hasta
que desaparecía. Salíamos maldiciendo y nosotros continuábamos el encuentro.
Tuvimos la suerte de ver los dos últimos mundiales en
los que participó Perú. De Argentina 78 recuerdo la goleada que recibimos del
dueño de casa y la música del mundial. De España 82 tengo más recuerdos: los
partidos contra Camerún y Polonia, los enormes y veloces jugadores africanos,
Lato, el jugador polaco sin pelo a partir de quien empezamos a llamar Lato a
los tíos que no tenían mucha cabellera.
Perú no participó en el siguiente mundial ni en el
siguiente ni en el siguiente ni nunca más y nosotros nos hicimos grandes y ya
no tuvimos tiempo y Pelusa y Lube se marcharon para siempre y John se hizo
Testigo de Jehová y hablar de futbol y tener estrellas de carne y hueso era
pecado para su iglesia. Solo quedamos Viejo y yo. El otro día me lo encontré y
nos tomamos una cerveza después de muchos años y, mientras veíamos el
descalabro brasileño, recordamos esos años de nuestra niñez en que nos gustaba
el fútbol, en que yo soñaba con ser arquero como el Loco Quiroga y él era uno
de los mejores artilleros de nuestro equipito, en que, a pesar de la guerra –él
estuvo en un bando y yo en el otro-, seguimos siendo aquellos chiquillos que
alguna vez soñaron con ser futbolistas como Pelé y, cuando la selección metía
gol, gritábamos a todo pulmón ¡goooooooooooooolllllllllll!
Río, julio 2014
domingo, 6 de julio de 2014
Te quiero
Te quiero,
quiero tu
voz,
tus
cabellos,
el color
de tus
ojos,
el sabor
de tus
labios rojos.
Te quiero,
quiero tus
manos
tan bellas,
tus labios
tan
frescos,
las noches
que me das,
tu nombre,
tu soledad.
Te quiero,
quiero
la poesía
de tus
besos,
los versos
que me dedicas,
tu
melancolía,
tu
silencio.
martes, 17 de junio de 2014
Una casita en la montaña
Quiero
una casita
en la montaña
cerquita
del cielo
para que un
fin de semana
tú y yo
estemos juntos
lejos de la
ciudad
en otro mundo
como no hay
igual.
No importa
el frío,
prenderemos
una fogata,
te llenaré
de besitos,
te cubriré
con unas mantas,
prepararás
chocolate,
cantaremos
hasta muy
tarde,
nuestras
voces volarán lejos.
Miraremos
a través de
la ventana
esas
montañas
que parecen
tocar el cielo,
y en las
noches
contemplaremos
las estrellas,
viviremos
tantas emociones
al tenerlas
tan cerca.
Una casita
en la montaña
para pasar
un fin de semana
tú y yo
y los
árboles, los pájaros y el sol.
A ver si puedo vivir sin ti
A ver si
puedo vivir sin ti,
si puedo
prescindir
de tus
bromas, de tu sonrisa,
de las
noches compartidas,
de los
besitos con tu permiso,
de tus
labios que saben a chocolatito,
de esos
paseos a la montaña,
de tus
manos frías
que se
calentaban con mis caricias.
A ver si
puedo vivir sin ti,
si puedo
prescindir
de esas
largas conversaciones
en las
noches
mirando las
estrellas,
buscándote
entre ellas,
calentándonos
en los fogones,
de esos
breves encuentros
durante tus
recreos.
A ver si
puedo vivir sin ti,
si puedo
seguir
sin
nuestros juegos imaginarios,
sin
nuestros encuentros casi a diario,
sin las
comidas que preparabas,
sin tus
ensaladas,
sin los
sueños que tuvimos,
de todo
esto que es bonito.
lunes, 28 de abril de 2014
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