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martes, 15 de noviembre de 2011

Nasia


nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

ola

Harol dice:

hola, corazón

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

bom dia

Harol dice:

Buen día para tí también

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

obrigado

Harol dice:

¿Cómo estás?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

bem

e vc?

Harol dice:

Bien también

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

q bom

Harol envía un guiño:

Reproducir "Beso"

Harol dice:

para vocé

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

obrigada

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) envía un guiño:

Reproducir "Beso"

Harol dice:

Você está em casa ou no trabalho?

obrigado

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

trabalho

Harol dice:

oh

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

e a vida trabalha

Harol dice:

Você está sozinho ou há pessoas?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

há pessoas

Harol dice:

oh

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

Harol dice:

Eu queria mostrar meu pênis para viver e se masturbar pensando nisso

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

mostra

Harol dice:

Você ainda se masturbam com frequência?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

mais ou menos

Harol dijo (05:59 a.m.):

¿Por qué te vas?

Harol dice:

O que aconteceu?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

caiu a net

Harol dice:

Você mostra o meu pênis? Você quer que eu masturbar para você ver?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

sim

Harol dice:

Iniciando una videollamada con nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar)...

Finalizar llamada (Alt+Q)

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

mostra

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) aceptó tu videollamada.

Finalizar llamada (Alt+Q).

La Videollamada ha terminado.

Harol dice:

¿lo viste?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

uau

Harol dice:

Gostou?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

muit

Harol dice:

Você viu o sêmen?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

sim

Harol dice:

Ele estava pensando em você

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

eu sei

Harol dice:

Você teria gostado de terminar em sua boca?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

sim

Harol dice:

Você teria tomado meu sêmen?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

sim

Harol dice:

Agora você pode se masturbar pensando no meu pênis

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

claro

vou fazer isso

Harol envía un guiño:

Reproducir "Beso"

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) envía un guiño:

Reproducir "Beso"

Harol dice:

Quando vou ver você se masturbar?

obrigado

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

em breve

Harol dice:

Eu quero ver. Nós ds, simultaneamente, pode se masturbar

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

sei

espera só um pouco

Harol dice:

Eu tenho paciência. Quantos dedos você passo quando você se masturba?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

1

Harol dice:

Você é virgem?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

Harol dice:

Com que idade você perdeu a virgindade?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

16

Harol dice:

Doeu? Fiz isso de sangue?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

muito

sangrei

Harol dice:

Você já teve relações sexuais com um homem ou mais?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

apenas 1

nunca com 2

Harol dice:

Digo, se você teve outros parceiros com quem você fez o amor, além do primeiro

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

sim

Harol dice:

Você já chupou um pênis?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

Harol dice:

Você gosta de chupar?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

sim

Harol dice:

Você já tomou o sêmen?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

sim

Harol dice:

Você sexo não natural?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

como?

Harol dice:

Você tem começado sua bunda?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

Harol dice:

Você vai me deixar você de atrás do gol?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

quem sb

Harol dice:

Gostaria de me fazer amor com você na bunda?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

serio?

Harol dice:

Sim

Eu gosto da metértela ass

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

gostei

Harol dice:

Para obter mais prazer

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

claro

Harol dice:

Você fez a pose de 69?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

ainda

Harol dice:

Eu vou fazer você para me chupar o pênis dele enquanto eu lhe dou beijos seu bichano

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

adoro

Harol envía un guiño:

Reproducir "Beso"

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) envía un guiño:

Reproducir "Beso"

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

obrigada

Harol dice:

Você raspar a buceta você?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

sim

Harol dice:

Deixo isso como um bebê

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

sim

Harol dice:

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

Harol envía un guiño:

Reproducir "Beso"

Harol dice:

para vocé

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

obrigd

Harol dice:

Você tem beijado o bichano?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

Harol dice:

Eu vou ser o primeiro a beijá-lo

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

sim

Harol dice:

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

rsrs

Harol dice:

O que o traz é clitóris duro quando você se masturba?

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

sim

Harol dice:

Que rico. Eu chupar seu clitoris

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

seria otimo

Harol dice:

Amor, eu tenho que sair. Até logo. Espero que esta nte você se masturba pensando em mim esta nte

Harol envía un guiño:

Reproducir "Beso"

Harol dice:

nasialindinha@yahoo.com (Dirección de correo electrónico sin comprobar) dice:

thau

Harol envía un guiño:

Reproducir "Beso"

lunes, 14 de noviembre de 2011

Bien y mal

Llegó, se sentó a mi lado, empezó a almorzar, tocó el timbre anunciando el inicio de las clases, nuestras amigas se fueron, ella me dijo ya vaya ya porque no te vayan a llamar la atención y sentí que sobraba. En la penúltima hora tenía clases después de ella, fui quince minutos después y seguía en el salón, salió, ¿ya es cambio de hora?, me preguntó, los alumnos empezaron a fastidiarnos y la vi sonreír. Yo sonreí para mis adentros...

El cazador nocturno

Terminé el segundo manuscrito de esta novela. La dejaré "reposar" y empezaré el tercer manuscrito en enero del 2012 con todos los cambios que le he hecho y pensado en el camino. En esta segunda versión, corregida y reescrita, hice 64 páginas más que en la anterior. Ya tengo 236 hojas a mano, espero hacer unas cincuenta más en la tercera versión para el 2013 empezar la versión final. Es una novela que estoy escribiendo con mucha paciencia para poder mandarla a esos concursos de las ligas mayores, léase premio Alfaguara, premio Planeta-Casa de América, premio Casa de América, a otros concursos de España, porque aquí es casi imposible publicar una novela de más de trescientas páginas a menos que seas Vargas Llosa, Alonso Cueto o Vargas Llosa, y, aparte del Copé, los demás premios te piden un máximo de 150 hojitas, para estos concursos de novela corta terminaré de escribir mi novelita "El inquilino", que lo dejé pero esta semana lo retomo.

viernes, 11 de noviembre de 2011

La piscina

A Mily, que siempre vuelve...


La vi llegar a la piscina. Era alta y delgada, tenía los cabellos negros, largos y lacios, la piel pálida. Llevaba un jean que alguna vez fue azul, unas sandalias negras y un polito blanco. Unas gafas oscuras cubrían sus ojos. Entró a los vestuarios. Salió enfundada en un bikini celeste. Se untó la piel con bloqueador. La piel pálida que el sol tostaría en un par de horas. Era uno de los días más calurosos del último verano. La piscina rebosaba de concurrentes.

Se echó sobre su toalla.

–¿Vamos a bañarnos, Agustín? –me dijeron mis amigos.

–Después –les dije.

–¿Has venido a bañarte o a pensar en la eternidad de los mosquitos, ah?

Sonreí sin ganas.

No insistieron.

Después de un rato de tostarse la espalda, la chica se dio la media vuelta y quedó de cara al sol. Sus pequeños senos apuntaron hacia el cielo como queriendo derribar al astro rey.

Mis amigos chapoteaban en el agua, nadaban de un extremo a otro de la piscina, buceaban. Salieron.

–¿Una Cristal al polo, Agustín?

–Después.

–Caramba, este hombre ha venido a mosquearse como un plátano. Anda, vamos –Vero tiró de mi brazo–. Vamos, no seas aguafiestas.

–Después.

La chica se paró, caminó hacia la piscina, remojó un pie como probando la temperatura del agua. Pareció desanimarse. Fue al quiosco, pidió una Pepsi. Bebió media botella en el trayecto de regreso. Se echó de nuevo sobre la toalla. El sol seguía quemando implacable su piel.

–Vamos, Agustín, una chelita no te hará daño –era Nati, la piel roja, el rostro lleno de pecas.

Los brindis, las risas, los planes para pasar un largo fin de semana en la playa para despedir el verano.

–¿Pedimos arroz con mariscos?

–Claro.

–Y cevichito también.

–Y una chelita más. Qué calor, ¿no?

La chica se puso otra vez de pie, se sacó los lentes, caminó en dirección al trampolín. Subió. Un paso y otro paso y otro paso hasta llegar arriba. El cielo al alcance de sus manos. Parecía la estatua de mármol de alguna diosa marina.

–Yo, ni loca me tiraría desde allí –dijo Nati–. Da vértigo.

–No es tan alto como parece –dijo Miguel.

–A ver, tírate tú –le dijo Vero.

–Primero las damas.

–Chistoso.

Me distraje por un segundo siguiendo con la mirada a una muchacha con un aire a Vanessa Tello. Los gritos de los bañistas rompieron el encanto.

¡La chica se estaba ahogando!

¿Y el salvavidas?

Corrí y me arrojé a la piscina. La saqué desfalleciente. Los párpados cerrados, la boca torcida en una mueca de desesperación, el terror dibujado en su rostro, los cabellos revueltos como algas. Tuve que hacerle respiración boca a boca. Sus labios fríos, mis manos presionando su barriga, la piel helada. Arrojó toda el agua que había tragado. El agua y la Pepsi.

Volvió en sí. Lloró. Ya pasó, le dije, no fue nada. Igual seguía nerviosa.

Se llamaba María Luisa. Vivía en Chaclacayo.

–Vamos, te acompaño a tu casa.

–Provecho con el plan, amigo –me susurró Nati.

–Nos cuentas después –dijo Vero.

–Con todos los detalles –otra vez Nati.

Subimos a una combi.

–No debí de arrojarme del trampolín –dijo María Luisa, aún con temblor en la voz–. Fue una imprudencia pues no sé nadar. Mis padres se iban a volver locos si me moría.

–Ya pasó –le dije. Le tomé las manos: seguían heladas. Le conté que hace años, cuando era chiquillo, casi me ahogo en el río cuando fui a robar fruta con mis amigos Viejo, Lube y Pelusa. Sonrió un poquito. Había tristeza en esa sonrisa–. Si quieres, puedo darte clases de natación. Aunque me imagino que ni querrás volver al club.

–En casa tenemos una piscina.

–Mucho mejor entonces. Nadar es fácil.

–Para no hacer el ridículo la siguiente vez.

–No digas eso. Ya verás que con un par de lecciones, serás medalla de oro en nado olímpico.

Una tenue sonrisa se dibujó en su rostro.

Bajamos en el paradero de los Álamos, subimos a lo largo de la avenida, doblamos a la derecha y llegamos a los Eucaliptos 141. Nos despedimos con un beso en las mejillas, me dio las gracias por haberle salvado la vida, entonces te espero mañana, Agustín.

Al día siguiente estaba ante esa misma puerta. Toqué una y otra vez. Cuando ya me iba a marchar, pensando que no había nadie, al fin me abrieron.

–¿A quién busca, joven? –me preguntó una anciana. Tenía los mismos rasgos de María Luisa, pero abatidos por el paso inclemente del tiempo. Debe ser su abuela, pensé.

–A María Luisa, señora.

–Pasa, pasa –me dijo la abuela. Estaba toda encorvada y se ayudaba con un bastón–. ¿Cómo así conociste a María Luisa?

–En Los Toboganes, señora. Fue a bañarse y…

¿Decirle que su nieta estuvo a punto de ahogarse? Mejor no, podría darle un infarto.

–Por lo visto, su alma sigue penando –dijo la anciana–. Ya no sabemos qué más hacer para que pueda descansar en paz. Todos los años le hacemos su misa pero parece que es por gusto.

¿Qué? ¿Su alma sigue penando? ¿Descansar en paz? ¿Misa?

–¿Qué dijo, abuela?

–María Luisa murió ahogada hace sesenta años, un diecinueve de marzo como ayer.

La miré, incrédulo, sorprendido.

–No tendría por qué mentirte. Era mi única hija. Siempre ronda las piscinas cada diecinueve de marzo. Ven.

Esta vieja está loca de remate, pensé, mientras cruzábamos un jardín devorado por la maleza. Yo no soportaría vivir un solo día en su compañía. En cualquier momento se aparecería María Luisa y me diría Agustín, no hagas caso a las tonterías que dice mi abuelita, ¿no ves que tiene demencia senil la pobrecita? Compréndela, ¿sí?

Llegamos a una piscina vacía en el borde del cual estaba sentado un anciano. No contestó mi saludo. La abuela loca de remate, el abuelo sordo, bonita familia, pensé. Nunca más vuelvo a esta casa. ¿Quién me manda a dármelas de instructor de natación, ah, de salvavidas?

–Está así desde que María Luisa se ahogó. Se pasa las horas mirando ensimismado la piscina como si quisiera escuchar el grito de nuestra hijita para arrojarse y salvarla como no lo hizo hace sesenta años –dijo la viejita, con los ojos arrasados por el llanto.

Se ha tomado en serio lo de la hijita ahogada, me dije. Debió de haber sido actriz en su remota juventud. O quizá María Luisa les contó que estuvo a punto de ahogarse y se querían divertir conmigo para olvidar ese hecho lamentable.

–Franz, ayer María Luisa se le apareció a Agustín –le dijo la viejita, tocándole los hombros. El anciano apenas hizo un movimiento para mirarme con unos ojos glaucos carentes de expresión alguna. Eran los mismos ojos de María Luisa.

No dijo nada. ¿No tendría lengua? Hedía. Tenía la barba crecida.

–Hasta se ha olvidado de hablar. Su vida es estar sentado en el borde de la piscina.

Par de viejos locos, pensé. Qué terrible es la edad. Yo, a los cincuenta años, me ato una piedra en el pescuezo y me arrojo al mar. La vida de María Luisa sería un infierno en este pequeño manicomio.

–¿Y cómo estaba María Luisa, Agustín?

–Linda, alta –decidí seguirles la corriente para no terminar como ellos.

–Era una niña muy preciosa –dijo la viejita.

¿En qué momento se aparecería María Luisa y me diría mis abuelos te están tomando el pelo, Agustín, no les hagas caso?

–¿Quieres conocer el cuarto de María Luisa?

–Claro, señora –dije, pensando se acabó la broma.

María Luisa estaría durmiendo aún, seguramente. La sacaría de su cama, le jalaría las orejas por no mandar a estos viejos al Larco Herrera.

–Vamos.

–¿El abuelo se queda?

–Sí. De allí nadie lo mueve hasta que lo llame María Luisa pidiéndole ayuda.

Volvimos a cruzar el jardín.

Entramos a un cuarto de niña cuyas paredes estaban cubiertas de fotos ya amarillas. Reconocí a la chica –con muchos años de menos, claro–, a quien había salvado la vida: los mismos ojos grandes y tristes, la misma cabellera negra. Había muñecas de trapo, cochecitos, mesitas, cocinitas.

–No hemos movido nada desde que María Luisa se ahogó –dijo la anciana–. A veces pensamos que es solo un mal sueño y algún día volverá y no queremos que se moleste si encuentra sus cosas donde no las dejó.

–¿Y cómo así se ahogó María Luisa, señora?

–Era bien traviesa. Mientras me fui al mercado, se subió al trampolín y se arrojó a la piscina como lo hacía su papá. No sabía nadar. Franz dormía aún y no escuchó sus gritos. Cuando nos dimos cuenta, estaba flotando en el agua. Desde entonces siempre se aparece en las piscinas en el aniversario de su muerte. Parece que su alma no puede descansar en paz.

–Lo siento mucho, señora.

Abandoné esa casa lo más rápido que pude.